Las mujeres en la construcción: Mucho camino por recorrer

A nadie se le escapa que la presencia de mujeres en la construcción, un sector tradicionalmente masculino, sigue siendo muy escasa. Los datos refuerzan esa impresión: el 92% de puestos de trabajo en la construcción están desempeñados por hombres, según la Encuesta de Población Activa (EPA).

Aunque en el último año hay un 10% más de mujeres trabajando en el sector de la construcción, su presencia sigue siendo meramente testimonial, algo llamativo en un sector que genera el 15% del empleo en España.

¿Por qué no hay más mujeres en la construcción?

Los estereotipos de género siguen siendo muy fuertes, tanto entre hombres como entre las propias mujeres. El estereotipo de la mujer “débil” que no tiene la fuerza suficiente para realizar un trabajo pesado tiene un importante peso entre los empresarios, renuentes a contratar mujeres, pero también entre las propias mujeres, que en muchos casos ni se plantean trabajar en un entorno netamente masculino.

La idea de que las mujeres no tienen la fuerza suficiente para realizar trabajos duros tiene mucho más de mito que de realidad. Hoy en día la construcción es un trabajo altamente mecanizado, en el que los pesos importantes se levantan con ayuda de grúas o plataformas, además de que, como en cualquier otro aspecto de la vida, la aptitud o no de una persona que aspira a un puesto de trabajo debe ser juzgada por las características individuales de esa persona y no por su género. Hay mujeres fuertes y otras no tanto, exactamente igual que los hombres.

Además, no todos los trabajos en la construcción requieren del uso de la fuerza física. La pintura, la fontanería, la electricidad, el manejo de grúas y plataformas, el transporte de materiales, la dirección de obra y otros muchos puestos requieren de otras habilidades que van más allá de la mera potencia física, habilidades en las que las mujeres pueden desempeñar el trabajo igual que los hombres.

Para romper las barreras y prejuicios relacionados con las mujeres en la construcción es necesario un cambio de mentalidad. En este sentido, la Fundación Laboral de la Construcción ha puesto en marcha el proyecto “Women can Build” en el que, desde la formación profesional hasta las empresas del sector, se desarrollan iniciativas de sensibilización y concienciación para acabar con los estereotipos de género en el sector. Porque si en otros campos hablamos del “techo de cristal” respecto a las mujeres en el trabajo, cuando hablamos de la construcción podríamos decir que ese techo es de hormigón. Pero hasta el hormigón más duro puede romperse con las herramientas adecuadas.

Las mujeres pueden y deben ser parte de la construcción, porque si no, estaremos desperdiciando el 50% del talento potencial. Lo importante en un puesto de trabajo es la habilidad para desarrollar bien las tareas necesarias. Las mujeres en la construcción aún tienen mucho camino que recorrer. Hoy es 8 de marzo, Día Internacional de la mujer, y desde DESOBRAS queremos aprovechar esta fecha para reivindicar el papel que les corresponde a las mujeres en la construcción. Rompamos con el estereotipo, demos desde las empresas la oportunidad a más mujeres para demostrar su valía, sin actitudes paternalistas ni sobreprotectoras, y hagamos entre todos y todas que este sector deje de ser “cosa de hombres” para pasar a ser “cosa de personas”. Todos saldremos ganando.

Empresa beneficiaria del Plan de Empleo Local de la Diputación de A Coruña: PEL Emprende inversión 2018

La economía circular en el sector de la construcción

Una de las grandes preocupaciones sociales, que además va a más, es la relativa a la sostenibilidad de las actividades económicas. De ahí que en los últimos tiempos se esté hablando cada vez más de economía circular como un modelo de desarrollo sostenible, prácticamente el único que puede ser viable a medio plazo.

La economía circular no es más que convertir lo que ahora es un sistema abierto, en un proceso que comienza con la extracción de materias primas y que acaba al final en un vertedero (ambas cosas con un elevado impacto ambiental), en un bucle cerrado.

Aunque el concepto de “bucle cerrado” es prácticamente utópico (siempre habrá mermas o productos irrecuperables) sí que podemos hacer todo lo posible por minimizar la enorme cantidad de materiales que desperdiciamos. Y la forma de hacerlo es convertirlos en nuevas materias primas. Así, no sólo hablamos de dar una segunda vida a lo que en principio serían desechos, sino que vamos un paso más allá. Lo que plantea la economía circular es que los materiales estén en un ciclo continuo de reutilización.

Nuestro planeta es finito, nuestros recursos no son ilimitados y tenemos un serio problema con el calentamiento global. Reducir las emisiones de CO2 es una prioridad insoslayable que no sólo puede ser afrontado por las administraciones, sino que también debe ser un esfuerzo colectivo. La economía circular es tremendamente más eficiente en términos de emisiones contaminantes, reduciendo drásticamente la huella de carbono.

¿Qué podemos hacer para fomentar la economía circular en la construcción?

En primer lugar, aplicar el principio básico de las tres “R”: Reducir, reutilizar y reciclar. Por ese orden ya que, en términos económicos, de consumo de energía y de emisiones contaminantes, van de menos a más. La economía circular consiste, como ya dijimos, en convertir un ciclo abierto en uno cerrado.

Reducir: La normativa constructiva y la tecnología ha avanzado mucho en materia de reducción del consumo energético de las viviendas y edificios en general. Además de la energía, hoy podemos hacer más cosas consumiendo menos materiales, menos agua y siendo más respetuosos con el entorno en el que vivimos. Este es el origen de la economía circular: si se consume menos, hay menos explotación de recursos.

Reutilizar: Esta es la razón de ser de DESOBRAS. Por un lado, aprovechar los materiales sobrantes de la construcción para que no queden olvidados en un almacén o, peor aún, acaben en un vertedero. Partimos de la base de que lo que les sobra a unos puede ser muy útil para otros. Todo es cuestión de gustos y necesidades. Lo que para alguien puede ser obsoleto, para otras personas puede ser “vintage” y supermoderno.

La reutilización va más allá del mero aprovechamiento de los sobrantes de obra para las finalidades a las que estaban destinados originalmente. El límite es la creatividad y la imaginación. Los azulejos se pueden convertir en posavasos. Los ladrillos y madera pueden servir para fabricar muebles. Una ventana puede convertirse en una puerta, y una puerta en una mesa. Todos los materiales de construcción tienen valor si se les da una nueva vida, además de permitirnos ahorrar dinero en decoración o mobiliario.

Incluso los escombros tienen valor, ya que pueden servir para realizar rellenos o como base para pavimentar, entre otras muchas cosas.

Reciclar: El reciclaje es un proceso en el que se utilizan materiales de desecho para convertirlos en materiales distintos. En el caso de la construcción, ya se están utilizando los plásticos, los neumáticos y otros muchos materiales que eran considerados basura (y por tanto, un problema) como materias primas para crear nuevos materiales de construcción. Por ejemplo, nuevos tipos de hormigón con propiedades revolucionarias se fabrican incorporando restos de fibra de vidrio que permite el paso parcial de la luz sin perder resistencia, al igual que los escombros triturados pueden sustituir a determinados tipos de áridos o usarse como capa base en carreteras y pavimentos. Los países nórdicos, los más avanzados del mundo en este tema, ya se han dado cuenta del valor de todo lo que se desecha y no sólo reciclan prácticamente el 100% de sus residuos, sino que incluso importan basura de otros países para usarla como materia prima.

Estamos en una época de transición hacia una economía baja en carbono, más limpia y más sostenible. Aunque no lo hayamos descubierto por gusto sino por necesidad, el futuro pasa necesariamente por la economía circular así que ¿por qué no empezar ya?

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Humedades por condensación: Cómo detectarlas y posibles soluciones

La aparición de humedades por condensación es un problema muy habitual en las viviendas situadas en zonas de climas húmedos como la nuestra (aunque no exclusivamente, como veremos) y que supone un serio inconveniente, tanto desde el punto de vista estético como el del mantenimiento adecuado de la vivienda e incluso la salud de sus habitantes.

Aunque existen varios tipos de humedades, las más habituales son las humedades por condensación y las humedades por filtración. Veamos en qué consiste cada una para poder distinguirlas:

Humedades por condensación: Cuando el enemigo está dentro de casa

Las humedades por condensación se producen cuando la humedad relativa del aire en el interior de la vivienda sube por encima de valores del 45-50%. A partir de esta cifra (que depende de la temperatura, cuanto más caliente está el aire más humedad puede retener sin condensarse) es cuando comienzan a aparecer los síntomas clásicos de la condensación: cristales empañados o goteantes en las ventanas, aparición de manchas de moho en las paredes (sobre todo en techos y esquinas), mal olor en la ropa guardada en los armarios…

¿De dónde viene el agua? Fundamentalmente de 3 fuentes:

  • Una mala ventilación de la vivienda que propicia que el aire acumule humedad.
  • La respiración de las personas que habitan la vivienda (además de CO2, expulsamos vapor de agua al respirar. Una familia de 4 personas puede expulsar 10 litros de agua al día o más)
  • Determinados tipos de calefacción, como las estufas de gas, que también generan vapor de agua en la combustión.

También existen otro tipo de fuentes de humedad: la mala ventilación del baño o la cocina o la presencia de filtraciones o “puntos fríos” en las paredes también pueden contribuir a la formación de humedades por condensación. Los puntos fríos realmente no son fuentes de humedad, el punto frío es el lugar en el que la humedad que está en el aire cambia de estado, se condensa y se pega, y ahí los hongos encuentran un hábitat maravilloso para desarrollarse por eso se pone negro.

Humedades por filtración: La cosa se complica

Las humedades por filtración se producen cuando el agua del exterior se filtra al interior de la vivienda a través de paredes o techos. Suele deberse a una deficiente construcción, un mal aislamiento o algún tipo de rotura o deterioro que permite que el agua se filtre.

Existen dos tipos de humedades por filtración:

  1. Humedades por capilaridad: En este caso las humedades aparecen principalmente en las partes bajas que están en contacto directo con la tierra (sótanos y plantas bajas). El agua que contiene el suelo puede ascender por capilaridad y provocar la aparición de este tipo de humedades. La aparición de mohos en partes bajas o desconchones en la pintura es un signo claro de alarma.

 

  1. Humedades por filtración en fachadas y techos: Suelen estar causadas por un defecto o deterioro en la fachada o el techo. Generalmente se incrementan en periodos de lluvias y suelen ser más intensas que las humedades por condensación (aunque hay casos y casos). Generalmente se manifiestan porque hay goteras o humedades en forma de gotas que se escurren por la pared.

 

El problema en ambos casos es que el agua que se filtra en las paredes (o que sube desde el suelo por capilaridad) empapa el hormigón y puede llegar a deteriorar los forjados, provocando problemas estructurales en la vivienda a medio y largo plazo. Además, el agua que se filtra desde la tierra contiene sales que aceleran el proceso de deterioro.

 ¿Cómo se resuelven las humedades por condensación?

En este post vamos a centrarnos en las humedades por condensación y cómo resolverlas.

Paradójicamente, el exceso de aislamiento de muchas viviendas puede propiciar la aparición de este tipo de humedades. Nuestra primera recomendación es adquirir un higrómetro que permita medir el grado de humedad en el interior de la vivienda, que debe mantenerse por debajo del 50%. De hecho, una humedad relativa superior al 60% puede causar problemas de salud (hongos en la piel y problemas respiratorios). Además, incrementará nuestro gasto en calefacción ya que la elevada humedad provoca mayor sensación de frío.

Dependiendo del grado de humedad en la vivienda, podremos tomar medidas sencillas para resolverla o tendremos que acudir a soluciones más complejas:

  • Ventilar la casa todos los días, abriendo las ventanas durante al menos 15 minutos (máximo 20 minutos en días húmedos) es la primera medida y la más fácil de realizar.
  • Si observamos que la condensación se origina fundamentalmente en los cristales o en carpinterías de aluminio y aparece en los días más fríos, tenemos un problema con las ventanas. Si no tienen doble cristal y/o si la carpintería de aluminio no cuenta con rotura del puente térmico, las ventanas estarán más frías que el interior de la vivienda, lo que provocará la condensación de humedad sobre ellas. Será necesario verificar que las ventanas están bien aisladas, las gomas en buen estado y valorar su sustitución si fuera necesario.
  • No es conveniente dormir con la puerta del dormitorio cerrada, ya que expulsamos humedad al respirar que se acumulará en la habitación.
  • Las pinturas antimoho, previo tratamiento para matar los hongos que ya hayan aparecido en las paredes, pueden ser una buena ayuda si conseguimos controlar el nivel de humedad con las medidas ya señaladas.
  • La instalación de aparatos deshumidificadores sería el siguiente paso. El deshumidificador debe tener potencia de extracción suficiente (se mide en litros/24 h.) para los metros cuadrados de la habitación o la vivienda que presenta humedades por condensación. Hay que tener en cuenta que estos aparatos tienen un consumo eléctrico importante si están conectados durante muchas horas al día.
  • Si la condensación es generalizada o no se consigue atajar con estas medidas, entonces habrá que realizar algún tipo de obra para crear cámaras de aire. En este caso nuestra recomendación es ponerse en manos profesionales ya que existen diferentes opciones en función del grado de humedad y de las habitaciones afectadas. Puede realizarse un aislamiento térmico por el exterior o se pueden crear cámaras de aire instalando trasdosados con aislamiento térmico por el interior.

En Desobras puedes encontrar desde productos impermeabilizantes hasta ventanas de PVC con alto grado de aislamiento, y también podrás vender todos los excedentes una vez acabada tu obra, como por ejemplo, algún bote de pintura sobrante o si te has equivocado de color.

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El problema del material sobrante de obra

Cualquiera que se dedique a la construcción sabe que planificar una obra al milímetro es imposible. Durante la fase de construcción no todo sale perfecto: hay materiales que se rompen, el cliente pide cambios de última hora cuando ya el material estaba comprado, cosas que no encajan por problemas con los planos y un larguísimo etcétera de posibles imprevistos que hacen que hasta el constructor o instalador más experto tenga que contar siempre con un margen de seguridad para no quedarse sin material en medio de una obra. Es decir, siempre va a haber material sobrante de obra.

Si se trata de material estándar, no pasa nada. Puede utilizarse en otra obra. Pero la estandarización, cuando hablamos de construcción, es algo complejo. De entrada, cada proyecto tiene unas especificaciones técnicas diferentes. Y luego entra el factor personal: cada persona tiene un gusto diferente, y hay muchos elementos que forman parte de la decoración, aunque sean de obra. De hecho, prácticamente todo lo que está a la vista, desde los suelos a las paredes o las ventanas (no hablemos ya de azulejos, sanitarios, etc) es susceptible de ser aceptado o no por el cliente, que está en su perfecto derecho de decidir cómo quiere que sea su casa. De nuevo, esto lleva a tener material sobrante de obra que no es precisamente estándar.

¿Qué se hace con el material sobrante de obra?

Cuando se trata de azulejos o pavimentos, se le suele dejar alguna caja al cliente para que pueda realizar pequeñas reparaciones. También puede darse el caso de que el cliente haya pagado por el material sobrante y decida quedárselo (no es habitual que alguien quiera tener un WC de repuesto, pero esto es como las meigas de nuestra tierra, haberlas haylas). Lo normal es que, salvo excepciones, nos encontremos en nuestro almacén con muchas piezas sueltas de distinto tipo de material sobrante de obra, que no nos sirven para una obra nueva. Por ejemplo, podemos tener algunas cajas de azulejos que no dan para alicatar un baño entero, o un sanitario concreto, o un plato de ducha de medidas determinadas, o incluso puertas y ventanas sobrantes.

Hasta ahora, las opciones eran variadas: intentar venderlo en portales de internet de segunda mano, donde se diluyen entre miles de artículos de lo más variopinto y el nivel de fiabilidad es bastante bajo; intentar colocar ese material en alguna reparación si es que nos dedicamos a ello o, lo más común, guardarlo en un almacén donde duermen el sueño de los justos. Pero se trata de un material que tiene valor, aunque muchas veces no se le asigna.

¿Qué viene a aportar DESOBRAS?

En Desobras venimos del mundo de la construcción, en el que llevamos toda nuestra vida, y sabemos bien qué es lo que sucede con el material sobrante de obra. Por eso nos decidimos a lanzar esta plataforma. ¿Qué ventajas tiene sobre otras opciones ya existentes en internet?

  • Especialización: Trabajamos sólo con materiales relacionados con la construcción.
  • Sin comisiones: Las transacciones se realizan entre el comprador y el vendedor de manera directa. Nosotros cobramos una pequeña cantidad por anunciar tus materiales sobrantes de obra, nada más.
  • App móvil: Desde nuestra app móvil es muy sencillo subir un anuncio de un nuevo material sobrante. Una vez registrado, saca una foto, introduce una descripción, una ubicación geográfica y listo.
  • No tiene por qué ser una venta online. De hecho, Desobras está más pensado para la venta de proximidad, dado que se trata generalmente de materiales voluminosos y pesados que tendrían altos costes de envío. El comprador puede localizar sobre el mapa los vendedores que están cerca de su zona e ir a recoger el material directamente, pagando de la forma que se acuerde con el vendedor.
  • Cantidades pequeñas al mejor precio. En Desobras puedes comprar por unidades o incluso piezas sueltas, sin tener que pagar más por comprar cantidades pequeñas. Al tratarse de materiales sobrantes de obra, puedes conseguir lo que necesitas a un precio muy inferior al del mercado.
  • Asistencia por profesionales. Si tienes cualquier duda, en Desobras estamos para ayudarte. Recuerda que somos profesionales de la construcción, por lo que podemos recomendarte la mejor forma de vender el producto e incluso aconsejarte si no sabes bien qué precio ponerle.
  • Promoción gratuita. Si tienes un negocio, en la ficha de vendedor y en la de producto aparecerá el nombre de tu negocio y su localización. Además, realizamos promoción de los nuevos productos que se van subiendo a través de las redes sociales, en nuestra web y en canales de publicidad y marketing online sin ningún coste adicional para ti. Desobras puede ser una buena forma de dar a conocer tu negocio.
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