10 pasos básicos para ordenar el almacén

En muchas empresas pequeñas (y no tan pequeñas), especialmente del sector de la construcción, ordenar el almacén tiene más importancia de la que podría parecer en un principio. Un almacén desordenado tiene consecuencias económicas directas sobre la cuenta de resultados de la empresa, mayores de las que podrían parecer a primera vista:

  • Pérdidas de tiempo: Si tienes que revolver cosas para encontrar un producto, eso te va a suponer un tiempo extra que es totalmente improductivo y evitable. Y en las empresas, el tiempo es dinero.
  • Uso excesivo de espacio. Un almacén mal organizado suele ocupar mucho más espacio del realmente necesario. El espacio también cuesta dinero. Piensa que cada metro cuadrado construido tiene un coste, ya sea de alquiler o de amortización del coste de construcción, por lo que es necesario optimizar esos costes al máximo.
  • Productos obsoletos. En la inmensa mayoría de los almacenes hay, como mínimo, un 20% de productos que no vas a utilizar o vender nunca. Esos productos ocupan un espacio muy valioso y, en la práctica, el valor económico de esos productos es cero.
  • Sensación de abandono: Tanto tus trabajadores como tus clientes (si el almacén es visible para ellos) tendrán una pésima sensación de abandono que no ayudará en nada a la imagen de tu negocio.

Recuerda: Un almacén eficaz es un almacén organizado. Invertir tiempo en ordenar el almacén es ganar en eficiencia. Te contamos a continuación como hacerlo.

ordenar el almacén
Si tu almacén se parece a esto, tienes un problema mayor de lo que crees

Cómo ordenar el almacén y no morir en el intento.

Vamos a intentar aplicar algunas máximas de Marie Kondo, la gran gurú del almacenamiento en casa. Concretamente, aplicaremos dos de sus principios básicos:

  1. Es hora de deshacerte de lo que no te hace feliz. En este caso, lo que no te hace ganar dinero no te hace feliz.
  2. Tienes más espacio del que crees, sólo se trata de aprovecharlo bien.

Partiendo de estos principios, hemos elaborado una lista de 10 recomendaciones para ordenar el almacén:

  1. Utiliza siempre cajas, no tengas objetos sueltos. Te asombraría saber lo fácil que es mezclar objetos en un almacén cuando están sueltos. Aquellos productos que no vengan en cajas o que sean de pequeño tamaño puedes almacenarlos usando cajas de plástico o cartón duro que puedes reutilizar. Y dentro de esas cajas, cuanto más ordenados estén, mejor.
  2. Aprovecha toda la altura disponible. Si no dispones de sistemas de elevación, coloca los productos más pesados abajo y los más ligeros arriba, para facilitar su manipulación.
  3. Sigue un orden lógico. Divide el almacén en secciones y dentro de éstas en categorías de productos. Asigna un código numérico a cada producto y/o un código de barras o QR, así te será más fácil ordenar el almacén, localizar los productos rápidamente y dar altas y bajas de forma automática. Esto puedes hacerlo con un lector de código de barras conectado con tu sistema informático de gestión de almacén o incluso con un teléfono móvil y una aplicación de las muchas que existen en el mercado para leer códigos de barras o códigos QR. Recuerda que los códigos QR permiten almacenar y leer automáticamente información sobre cada producto, no sólo una secuencia de números.
  4. Etiqueta los estantes. Cada producto debe tener un sitio, y ese sitio debe estar etiquetado con su código correspondiente. Esto te permitirá tener un inventario permanentemente actualizado.
  5. Coloca los productos más utilizados en las cabeceras de los pasillos del almacén. Se trata de las zonas más accesibles, por lo que es más rápido llegar hasta ellas.
  6. Coloca los envases, cajas vacías, plásticos, etc, en contenedores específicos. Un almacén ordenado es un almacén limpio. Además de posibilitar su reciclaje, un entorno de trabajo limpio es un entorno más agradable para trabajar.
  7. Adopta todas las medidas de seguridad necesarias. La mayoría de productos tienen un límite en la cantidad de cajas que se pueden apilar. Del mismo modo, las estanterías deben estar diseñadas para ser firmes y seguras y estar correctamente ancladas al suelo, techo y paredes. El calzado de seguridad, delimitar espacios peatonales y de paso de carretillas (si es el caso) el uso de guantes de protección e incluso de casco si existe riesgo de que caigan productos desde arriba al manipularlos son precauciones necesarias para evitar accidentes. Del mismo modo debes señalizar específicamente aquellos productos cuya manipulación entrañe algún tipo de riesgo.
  8. Deshazte de los productos invendibles. Tener un porcentaje de productos (que usualmente pueden superar el 20%) almacenados y que no tienen demanda es perder dinero. Cada metro cuadrado o lineal de almacén cuesta dinero y debe generar la rentabilidad adecuada. Si un producto no se vende, tienes herramientas como DESOBRAS que te permitirán colocarlo fácilmente en el mercado, especialmente en el minorista, y liberar un espacio muerto en el almacén. Métetelo en la cabeza: Los productos que han superado con creces el periodo de rotación habitual NO se van a vender a tus clientes habituales, por lo que deberás buscar la forma de saldarlos o incluso de regalarlos (sí, has leído bien) para que el espacio que ocupan deje de costarte dinero y se convierta en productivo.
  9. Controla quién entra y sale del almacén. En un almacén bien gestionado sólo entran las personas encargadas de su gestión. Lo ideal es que haya un responsable de almacén que sea el encargado de la recepción y la expedición de productos, o de proporcionar al resto de trabajadores lo que precisen y demanden en cada momento. Si el pequeño tamaño de tu empresa no te lo permite, registra quién entra y sale, a qué hora y qué productos trae o se lleva del almacén. Esto te permitirá llevar la adecuada trazabilidad en caso de algún problema o de que algún producto desaparezca.
  10. Implica a tu personal. Si la organización del almacén no es cómoda, el personal tenderá a ignorarla. Una organización lógica también tiene que tener en cuenta la facilidad de acceso y manipulación de productos. Si decides ordenar el almacén, reúne a tu equipo y escucha sus ideas, seguro que hay alguna muy valiosa que puedes poner en práctica. Del mismo modo, debes implementar normas de higiene a la entrada y salida del almacén para evitar que, por ejemplo, un empleado con las manos manchadas manipule productos en el almacén.

Resumiendo: Ordenar el almacén equivale a sacarle partido y a deshacerse de lo que ya no es útil o rentable. Tener un artículo criando polvo en un estante porque te equivocaste al pedirlo no va a hacer que recuperes el dinero que invertiste en él. Tener un almacén sucio, poco iluminado y desordenado cuesta dinero y tiempo (o sea, también dinero, que los empleados no se pagan solos), además de ser terreno abonado para los accidentes. Una empresa bien organizada empieza por un almacén bien ordenado.

¿Qué puedo hacer con una puerta o con otros  sobrantes de obra?

 

No, no es una pregunta retórica. Las puertas son uno de los sobrantes

de obra relativamente habituales. En muchos casos, cuando se construye un edificio de viviendas, el comprador decide introducir mejoras o cambios en las calidades, y las puertas son uno de esos cambios habituales. El resultado: el constructor tiene varias puertas que le sobran y que no siempre puede recolocar en otras obras. También puedes encontrar puertas sobrantes de obra como materiales de derribo o producto de una reforma.

De entrada, podemos pensar que la función de una puerta es ser eso, una puerta. Pero como ya hemos dicho otras veces, dar una segunda vida a los sobrantes de obra no significa necesariamente utilizarlos para la función para la que fueron diseñados. Aquí cobra un papel relevante la sección de “materiales de derribo” de Desobras, donde los propietarios de estos materiales se anuncian gratuitamente durante 48 horas. Las puertas y ventanas de madera son un clásico de los materiales de derribo que puedes comprar por muy poco y sacarles un enorme partido.

Cosas que puedes hacer con una puerta o una ventana sobrantes de obra

Lo más obvio, especialmente si se trata de puertas antiguas: darle algún tipo de tratamiento a la superficie, ponerle unas patas y convertirla en una mesa original. En el ejemplo que te mostramos, ya que la puerta tiene molduras y no es una superficie lisa, se ha optado por ponerle un cristal encima y conservar la puerta tal cual estaba:

mesa con puerta sobrantes de obra materiales de derribo

Esto le da un toque vintage muy moderno a una mesa de comedor, de un restaurante o incluso de una sala de reuniones.

Una ventana o una puerta vieja se pueden convertir en un objeto totalmente distinto para decorar una pared. A veces ni es necesario pintarla, aunque sí conviene darle algún tipo de tratamiento y, sobre todo, asegurarse de que no tienen carcoma o de que ésta ha sido exterminada antes de utilizarla.

Aquí tienes otro ejemplo de uso de una ventana procedente de materiales de derribo. Probablemente la mayoría de la gente que la viera en su estado original pensaría que es inservible y que no puede hacerse nada con ella. Pero hay gente que no, y éste es el resultado:

ventana vieja decoración pared sobrantes de obra materiales de derribo

Recuerda: cuando algo ya no sirve para su función original, eso no significa que ya no sirva para nada. Prácticamente cualquier cosa puede tener una segunda vida. Esto no sólo nos aporta originalidad en la decoración, sino que nos ahorra dinero y, (muy importante desde nuestro punto de vista) evita que generemos más residuos. En esto consiste la economía circular, en que los materiales siempre encuentren un acomodo y una vida nueva sin tener que ser desechados.

Da igual que se trate de materiales antiguos (si nos gusta el estilo ‘vintage’) o de materiales modernos como el aluminio o el PVC. Una ventana de PVC puede convertirse en una estupenda puerta de armario para usar en exteriores, dada su resistencia a los agentes atmosféricos. Y una puerta moderna puede convertirse en la puerta de un armario, o incluso crear un armario empotrado donde teníamos un hueco con poco uso.

Todos estos materiales pueden encontrarse en DESOBRAS. Y si eres de los que tiene estas cosas guardadas en un trastero sin saber bien qué hacer con ellas, te animamos a que las vendas. Ganarás espacio y dinero al tiempo que otras personas le darán vida a lo que a ti ya no te sirve. Esa es la filosofía con la que nació DESOBRAS y con la que seguimos trabajando.

Decoración y muebles con palets

Los palets son un elemento industrial diseñado para empaquetar productos de tal modo que puedan ser manejados por carretillas elevadoras. Los de uso más generalizado están hechos de madera, lo que los hace especialmente interesantes para su reutilización en decoración y elaboración de muebles con palets.

Existen palets de distintos tamaños, aunque el más utilizado es el conocido como “palet europeo” de 120 x 80 cm, aunque también los hay de 120 x 100 y de 120 x 120. Otra medida usada especialmente en el sector de la gran distribución es el denominado “medio palet” de 60 x 80 cm.

europalet muebles con palets

Hay que tener en cuenta que los europalets no sólo se distinguen por sus medidas, sino por atenerse a una normativa europea que especifica cómo deben fabricarse y qué carga tienen que soportar. Es decir, que puede haber palets de 120 x 80 que no sean europalets. La forma de distinguirlos es que los europalets llevan una marca ovalada con las letras EUR o EPAL en su interior.

Dentro de los palets existen calidades: Los hay reversibles, los hay que no, e incluso los hay de un solo uso. En cualquier caso, un palet que ha cumplido su ciclo de vida o se ha deteriorado se desecha, ya que supone un riesgo para la seguridad de las personas y de la propia carga.

Muebles con palets: una tendencia que se consolida.

Los palets que han llegado al final de su ciclo de vida son una materia prima perfecta para su utilización en decoración y elaboración artesanal de mobiliario. Pueden usarse como mesas bajas, como bases para un colchón en una cama, para elaborar sofás, estanterías y muchas otras aplicaciones.

Aunque existen palets de plástico, metal e incluso cartón, la inmensa mayoría de ellos están elaborados en madera. Existen dos tipos, según la normativa europea: los elaborados con madera de frondosas (como el haya o el roble) y los de madera de coníferas como el pino o el abeto. Esto supone una ventaja a la hora de utilizarlos en mobiliario, ya que se trata de maderas de alta resistencia y durabilidad. Generalmente se utiliza madera sin ningún tipo de tratamiento, lo que nos permite dar alas a nuestra imaginación a la hora de pintar, barnizar o incluso teñir la madera para que tenga el aspecto que deseamos. Aquí tenemos un ejemplo de un conjunto de jardín elaborado íntegramente con palets tratados con barniz para exteriores:

muebles con palets 1

 

En este caso ha habido todo un proceso de diseño previo, corte y elaboración, pero no necesariamente tenemos que complicarnos si no disponemos de las herramientas necesarias. Podemos utilizar los palets tal cual  o simplemente con un lijado y barnizado para, por ejemplo, hacer un sofá:

muebles con palets 2

 

O simplemente barnizar un palet, acoplarle unas ruedas y ya tenemos una perfecta mesa baja:

muebles con palets 4

Dada su resistencia y capacidad para ser apilados, el límite de lo que podemos hacer con ellos sólo lo pone nuestra imaginación:

muebles con palets 5

 

Si tienes una empresa que acostumbra a manejar palets, no los tires al final de su vida útil. Mucha gente estará deseando conseguirlos para darles una segunda vida. Véndelos en DESOBRAS, a través de nuestra web o nuestra app y encontrarás fácilmente compradores cerca de ti. Son uno de los elementos más demandados por nuestros usuarios.

Do it Yourself (DIY) Una tendencia en decoración económica y antiestrés

Basta con escribir las siglas DIY en el buscador de Google o de Youtube para encontrar miles de blogs, tutoriales y vídeos sobre esta tendencia. Do it Yourself (Hazlo Tú Mismo) no es, como podría parecer en un principio, una tendencia decorativa destinada únicamente a ahorrar dinero. Se trata de algo mucho más amplio y profundo, de un movimiento estrechamente vinculado con el respeto medioambiental, la reutilización y la segunda vida de muchos elementos.

Además, hacer las cosas por uno mismo supone la posibilidad de disfrutar en tu casa de piezas o elementos decorativos absolutamente únicos y personales. En estos tiempos de uniformidad y de grandes superficies, los elementos DIY suponen un toque personal irrepetible que distingue tu hogar de todos los demás. Todo el mundo puede tener una lámpara FLOGITGÄTSSEN o un armario KÄBETODEN, pero nadie tendrá en su casa un objeto o elemento decorativo que hayas hecho tú.

Do It Yourself DIY

No, esto no lo venden en la tienda KETUYASABEN.

 

Do It Yourself para combatir el estrés

Además de personalizar tu casa con elementos únicos, la tendencia Do It Yourself tiene probados beneficios para combatir el estrés. Concentrarse en hacer algo con tus propias manos es una manera muy eficaz de relajarse y olvidarse de todo por un rato. Se trata de un reto de realización personal que ayuda a combatir la autoestima y que se utiliza en talleres para combatir la ansiedad, el estrés y la depresión.

Hacer algo por ti mismo utilizando materiales reutilizados no requiere prisas. Podemos hacerlo a ratos, activando nuestra imaginación y poniendo nuestras neuronas a trabajar. En DESOBRAS te ayudamos proporcionándote los materiales sobrantes de obra a precios muy asequibles, permitiéndote comprar piezas sueltas o incluso materiales de derribo. Es asombroso lo que se puede hacer, por ejemplo, con una puerta:

Do It Yourself DIY 2

No es necesario empezar por grandes proyectos. Precisamente la esencia de la tendencia Do It Yourself es que vayas poco a poco, empezando por cosas pequeñas y cogiendo confianza, aprendiendo y puliendo técnicas nuevas. No pasa nada si no te sale a la primera, sólo es cuestión de aprender y perseverar.

Las posibilidades son infinitas: desde las mil aplicaciones de los palets (de los que te hablaremos en otro post de nuestro blog) hasta el uso de azulejos, puertas, ladrillos, grifos, piezas de saneamiento o cualquier otra cosa que se te ocurra. Hay un mundo de elementos sobrantes de obra que puedes encontrar a la venta en nuestro catálogo y en nuestra app para tu móvil. Te animamos a echar un vistazo a DESOBRAS y utilizar el pensamiento lateral, preguntándote en cada caso: ¿para qué me puede servir esto?. Además, siempre tienes la ayuda de la Red para coger ideas y aprender técnicas. ¿Te animas?

Decorar con azulejos reutilizados: Una tendencia al alza

En prácticamente todas las obras hay un elemento que sobra: los azulejos. Generalmente los azulejos se venden por cajas, por lo que al planificar cuántos se va a necesitar para realizar un alicatado siempre se deja un margen de seguridad por las posibles roturas. Además, el hecho de que vengan en cajas impide que se pueda planificar al milímetro cuántas piezas se van a utilizar, además de que siempre hay que cortarlos para ajustarlos a las medidas de la superficie que se va a recubrir. El resultado: partes de azulejos y cajas enteras sobrantes ocupando espacio en nuestro trastero.

En Desobras apostamos por la reutilización. Por eso queremos presentaros algunas tendencias en decoración que precisamente van en este sentido, el de dar una segunda vida a estas piezas sobrantes. Hoy hablamos de decorar con azulejos reutilizados.

Idea 1: Una mesa con azulejos.

Podemos convertir una mesa de madera o metal (que también puede ser reutilizada) en un elemento decorativo único, simplemente recubriendo la superficie con azulejos reutilizados. Pueden ser todos iguales si queremos aprovechar una caja entera, o podemos ser más atrevidos y utilizar azulejos reutilizados de colores e incluso tamaños diferentes. Con esto convertimos un elemento anodino en un mueble único y original.

Idea 2: Decorar con azulejos reutilizados en forma de collage.

¿Quién dijo que todos los azulejos de una pared tienen que ser iguales, o que los azulejos se tienen que limitar a la cocina o el baño? Con un poco de imaginación podemos crear un collage con azulejos reutilizados  distintos que le dará vida a cualquier pared, tanto interior como exterior de nuestra casa.

decorar con azulejos reutilizados

Idea 3: Mosaico de azulejos rotos

La idea de reutilizar azulejos rotos para recubrir superficies no es nueva. De hecho tiene un nombre reconocido internacionalmente: el trencadís. Sello distintivos de arquitectos como Gaudí, el trencadís se ha utilizado en el Mediterráneo de forma secular.

trencadís azulejos reutilizados

Para realizar un mosaico con azulejos rotos sólo hace falta imaginación y, desde luego, paciencia. Pero el resultado es espectacular. Aquí tienes un ejemplo:

trencadís tricolor

El resultado es muy atractivo  y original, tanto si se trata de viviendas como de espacios comerciales o de oficinas.

 

Idea 4: Objetos realizados con azulejos

Decorar con azulejos reutilizados no sólo significa recubrir paredes. También podemos utilizar azulejos completos o partes de ellos para realizar distintas piezas como maceteros, jarrones…

macetero azulejos reutilizados

Idea 5: Cabeceros de cama

Una tendencia muy actual: utilizar azulejos como cabeceros de cama. Son higiénicos, fáciles de limpiar y el resultado es original. ¿Qué más se le puede pedir a un cabecero?. Además se adaptan a todos los estilos de decoración, desde lo más clásico a lo más atrevido.

cabecero azulejos reutilizados

En DESOBRAS podrás encontrar multitud de azulejos, incluso por piezas sueltas. Como te hemos mostrado, puedes conseguir resultados espectaculares por muy poco dinero. Y si no sabes cómo hacerlo, tienes miles de tutoriales en vídeo en la Red que te explican paso a paso el manejo de los azulejos y el tipo de cola que tienes que utilizar. El resultado no puede ser más bonito, fácil y duradero.

 

Las mujeres en la construcción: Mucho camino por recorrer

A nadie se le escapa que la presencia de mujeres en la construcción, un sector tradicionalmente masculino, sigue siendo muy escasa. Los datos refuerzan esa impresión: el 92% de puestos de trabajo en la construcción están desempeñados por hombres, según la Encuesta de Población Activa (EPA).

Aunque en el último año hay un 10% más de mujeres trabajando en el sector de la construcción, su presencia sigue siendo meramente testimonial, algo llamativo en un sector que genera el 15% del empleo en España.

¿Por qué no hay más mujeres en la construcción?

Los estereotipos de género siguen siendo muy fuertes, tanto entre hombres como entre las propias mujeres. El estereotipo de la mujer “débil” que no tiene la fuerza suficiente para realizar un trabajo pesado tiene un importante peso entre los empresarios, renuentes a contratar mujeres, pero también entre las propias mujeres, que en muchos casos ni se plantean trabajar en un entorno netamente masculino.

La idea de que las mujeres no tienen la fuerza suficiente para realizar trabajos duros tiene mucho más de mito que de realidad. Hoy en día la construcción es un trabajo altamente mecanizado, en el que los pesos importantes se levantan con ayuda de grúas o plataformas, además de que, como en cualquier otro aspecto de la vida, la aptitud o no de una persona que aspira a un puesto de trabajo debe ser juzgada por las características individuales de esa persona y no por su género. Hay mujeres fuertes y otras no tanto, exactamente igual que los hombres.

Además, no todos los trabajos en la construcción requieren del uso de la fuerza física. La pintura, la fontanería, la electricidad, el manejo de grúas y plataformas, el transporte de materiales, la dirección de obra y otros muchos puestos requieren de otras habilidades que van más allá de la mera potencia física, habilidades en las que las mujeres pueden desempeñar el trabajo igual que los hombres.

Para romper las barreras y prejuicios relacionados con las mujeres en la construcción es necesario un cambio de mentalidad. En este sentido, la Fundación Laboral de la Construcción ha puesto en marcha el proyecto “Women can Build” en el que, desde la formación profesional hasta las empresas del sector, se desarrollan iniciativas de sensibilización y concienciación para acabar con los estereotipos de género en el sector. Porque si en otros campos hablamos del “techo de cristal” respecto a las mujeres en el trabajo, cuando hablamos de la construcción podríamos decir que ese techo es de hormigón. Pero hasta el hormigón más duro puede romperse con las herramientas adecuadas.

Las mujeres pueden y deben ser parte de la construcción, porque si no, estaremos desperdiciando el 50% del talento potencial. Lo importante en un puesto de trabajo es la habilidad para desarrollar bien las tareas necesarias. Las mujeres en la construcción aún tienen mucho camino que recorrer. Hoy es 8 de marzo, Día Internacional de la mujer, y desde DESOBRAS queremos aprovechar esta fecha para reivindicar el papel que les corresponde a las mujeres en la construcción. Rompamos con el estereotipo, demos desde las empresas la oportunidad a más mujeres para demostrar su valía, sin actitudes paternalistas ni sobreprotectoras, y hagamos entre todos y todas que este sector deje de ser “cosa de hombres” para pasar a ser “cosa de personas”. Todos saldremos ganando.

Empresa beneficiaria del Plan de Empleo Local de la Diputación de A Coruña: PEL Emprende inversión 2018

La economía circular en el sector de la construcción

Una de las grandes preocupaciones sociales, que además va a más, es la relativa a la sostenibilidad de las actividades económicas. De ahí que en los últimos tiempos se esté hablando cada vez más de economía circular como un modelo de desarrollo sostenible, prácticamente el único que puede ser viable a medio plazo.

La economía circular no es más que convertir lo que ahora es un sistema abierto, en un proceso que comienza con la extracción de materias primas y que acaba al final en un vertedero (ambas cosas con un elevado impacto ambiental), en un bucle cerrado.

Aunque el concepto de “bucle cerrado” es prácticamente utópico (siempre habrá mermas o productos irrecuperables) sí que podemos hacer todo lo posible por minimizar la enorme cantidad de materiales que desperdiciamos. Y la forma de hacerlo es convertirlos en nuevas materias primas. Así, no sólo hablamos de dar una segunda vida a lo que en principio serían desechos, sino que vamos un paso más allá. Lo que plantea la economía circular es que los materiales estén en un ciclo continuo de reutilización.

Nuestro planeta es finito, nuestros recursos no son ilimitados y tenemos un serio problema con el calentamiento global. Reducir las emisiones de CO2 es una prioridad insoslayable que no sólo puede ser afrontado por las administraciones, sino que también debe ser un esfuerzo colectivo. La economía circular es tremendamente más eficiente en términos de emisiones contaminantes, reduciendo drásticamente la huella de carbono.

¿Qué podemos hacer para fomentar la economía circular en la construcción?

En primer lugar, aplicar el principio básico de las tres “R”: Reducir, reutilizar y reciclar. Por ese orden ya que, en términos económicos, de consumo de energía y de emisiones contaminantes, van de menos a más. La economía circular consiste, como ya dijimos, en convertir un ciclo abierto en uno cerrado.

Reducir: La normativa constructiva y la tecnología ha avanzado mucho en materia de reducción del consumo energético de las viviendas y edificios en general. Además de la energía, hoy podemos hacer más cosas consumiendo menos materiales, menos agua y siendo más respetuosos con el entorno en el que vivimos. Este es el origen de la economía circular: si se consume menos, hay menos explotación de recursos.

Reutilizar: Esta es la razón de ser de DESOBRAS. Por un lado, aprovechar los materiales sobrantes de la construcción para que no queden olvidados en un almacén o, peor aún, acaben en un vertedero. Partimos de la base de que lo que les sobra a unos puede ser muy útil para otros. Todo es cuestión de gustos y necesidades. Lo que para alguien puede ser obsoleto, para otras personas puede ser “vintage” y supermoderno.

La reutilización va más allá del mero aprovechamiento de los sobrantes de obra para las finalidades a las que estaban destinados originalmente. El límite es la creatividad y la imaginación. Los azulejos se pueden convertir en posavasos. Los ladrillos y madera pueden servir para fabricar muebles. Una ventana puede convertirse en una puerta, y una puerta en una mesa. Todos los materiales de construcción tienen valor si se les da una nueva vida, además de permitirnos ahorrar dinero en decoración o mobiliario.

Incluso los escombros tienen valor, ya que pueden servir para realizar rellenos o como base para pavimentar, entre otras muchas cosas.

Reciclar: El reciclaje es un proceso en el que se utilizan materiales de desecho para convertirlos en materiales distintos. En el caso de la construcción, ya se están utilizando los plásticos, los neumáticos y otros muchos materiales que eran considerados basura (y por tanto, un problema) como materias primas para crear nuevos materiales de construcción. Por ejemplo, nuevos tipos de hormigón con propiedades revolucionarias se fabrican incorporando restos de fibra de vidrio que permite el paso parcial de la luz sin perder resistencia, al igual que los escombros triturados pueden sustituir a determinados tipos de áridos o usarse como capa base en carreteras y pavimentos. Los países nórdicos, los más avanzados del mundo en este tema, ya se han dado cuenta del valor de todo lo que se desecha y no sólo reciclan prácticamente el 100% de sus residuos, sino que incluso importan basura de otros países para usarla como materia prima.

Estamos en una época de transición hacia una economía baja en carbono, más limpia y más sostenible. Aunque no lo hayamos descubierto por gusto sino por necesidad, el futuro pasa necesariamente por la economía circular así que ¿por qué no empezar ya?

Empresa beneficiaria del Plan de Empleo Local de la Diputación de A Coruña: PEL Emprende inversión 2018